Uno podría decir cosas más o menos coherentes, inteligentes o racionales, pero de repente las cosas se dan de otro modo. Esto lo he repetido mucho, porque es la verdad. Al leer ciertos diarios atrasados, me encontré con un titular que decía: ¿Como vai a morir, canaquita? Sin chistar, porque sería feo.
Uno podría decir cosas más o menos coherentes, inteligentes o racionales, pero de repente las cosas se dan de otro modo. Esto lo he repetido mucho, porque es la verdad. Al leer ciertos diarios atrasados, me encontré con un titular que decía: ¿Como vai a morir, canaquita? Sin chistar, porque sería feo.